"Nuestros ciudadanos eran como todos, absortos en ellos mismos. En otras palabras, eran humanistas, no creían en las plagas. Una plaga no está hecha a la medida del hombre. Por lo tanto, el hombre se dice a sí mismo que la plaga es irreal, un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no tomaron precauciones. Estos ciudadanos no eran más culpables que otros, simplemente se olvidaron de ser modestos, eso es todo...Presuponían que las plagas eran imposibles...Se creían libres, pero nadie será libre mientras haya plagas. "
La peste. Albert Camus
Claro, la cobardía. De nuevo el ciudadano juega a la ceguera, al feliz mundo de la ciudad, a la que no le pasa nada, la que no sufre los problemas de sus habitantes. Algo así como no culpen a la ciudad de las desgracias de la gente. Pero los triunfos de estos "desafotunados" si es suyo, porque la plaga de la ceguera es solo de los citadinos, en eso si tienen razón.
miércoles
lunes
LO ESPERADO
Ya por estos días hay un aroma de realización, de clausura, de cierre. Es ansia y desesperación, esperanza y resignación. Y por estos días se hace necesario un café y un lápiz para empezar con lo propuesto, con la construcción del ensayo final. Espero que lo difícil sea la primera línea. Del resto que se encargue el lápiz y el café: que el café no venza las ideas, que el lápiz no destruya el lenguaje.
DENUNCIO
Ahora el turno de quienes son los mejores bailarines, de quienes llevan el sabor en la sangre, de los que son “chévere” pero su vida no es nada “chévere”. Hablo de quienes son día a día discriminados en Cali por su color de piel, de quienes en pleno siglo XXI repiten la historia de sus antecesores. “Héctor” habla conmigo y me dice que “lo que nos pasa es nuestra propia culpa, nos dejamos y por eso es que estamos igual”. Lo cierto es que en Cali escasean las oportunidades para estas personas y su sueño caleño ya se vuelve una pesadilla.
EL EMPRESARIO
El turno ahora era de alguien que planea, lidera y habla de plata como tema de rutina. Habla de la bolsa de valores, de la caída del dólar y de posibilidad de hacer un negocio redondo. A la pregunta, ¿Qué piensa de Cali? él responde como si se tratara de una junta directiva: “En Cali hay una economía que se mueve mucho, yo creo que así como va muchos inversionistas van a querer venir a crear empresa”. Ahora la pregunta malintencionada: ¿Qué piensa de los problemas sociales que hay en Cali?, a la que él responde como si se tratara de un reinado de belleza: “Yo creo que hay que ser más tolerantes y tratar de buscar la paz”.
EL EMBOLADOR
El primero fue un embolador. Son gente afable, asequibles y hablan hasta de lo que no se les pregunta. A la pregunta ¿Qué es Cali para usted? don Julio me contestó: es la ciudad en la que nací, la que me da la papita y en la que me voy a morir. Suficiente para entender que la humildad no es un conformismo construido, que es en sí misma una experiencia de vida.
domingo
UN PARE
Seguía preocupado por lo abstracto. ¿Hasta qué punto debía llegar para ser lo suficientemente claro en mis planteamientos sobre Cali como ciudad inexistente en la realidad? ¿Qué era eso de las visiones de ciudad? Había que hacer entrevistas. Preguntar, copiar ideas, adornar mi texto con palabras de la calle: hablar como caleño, hablar de las distintas Cali.
CANSANCIO
Ya hablar de ciudad es cansado. Ahora sé lo que me espera: pensar en saber decir, en 3000 palabras que digan lo mismo que puedo decir en dos. Ahora viene el tedio de pensar en Montaigne, en la argumentación y en la reserva.
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