lunes

DENUNCIO

Ahora el turno de quienes son los mejores bailarines, de quienes llevan el sabor en la sangre, de los que son “chévere” pero su vida no es nada “chévere”. Hablo de quienes son día a día discriminados en Cali por su color de piel, de quienes en pleno siglo XXI repiten la historia de sus antecesores. “Héctor” habla conmigo y me dice que “lo que nos pasa es nuestra propia culpa, nos dejamos y por eso es que estamos igual”. Lo cierto es que en Cali escasean las oportunidades para estas personas y su sueño caleño ya se vuelve una pesadilla.

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